jueves 2 de diciembre de 2010

++Adelanto: Capitulo 28++

Bien, luego de una muy larga tardanza de siete meses, ausencia, promesas y sueños rotos, trabajo, enfermedad (me dio dengue la semana pasada, pero ese es otro tema) y demás, les traigo algo que les había prometido hace mucho: el Adelanto del Capitulo 28 de "LA ROSA BLANCA", mismo que si no ocurre ningún imprevisto y logro aplicarme como se debe, espero sea publicado antes de Navidad.

Luego de un largo tiempo, los Duelos vuelven a empezar, y ahora los oponente de neustro Príncipe de Blanco serán las Rosas Negras. ¿Qué será de nuestra protagonista? Sepánlo en el siguiente capitulo de "LA ROSA BLANCA". Esperénlo muy pronto.

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Mikki: Mi nombre es Kaoru Mikki, tengo 13 años, mi cumpleaños es el 28 de Mayo, mi salón es el 1-A, vengo de Kyoto… y soy hijo único.
Kozue: ¡Mentira! ¡No eres hijo único!, ¡Yo soy tu hermana! Y no es “tu” cumpleaños, ¡también es mío!
Mikki: He perdido…
Kozue: ¿Una hermana?
Mikki: Un brillo…
Kozue: ¿Una tonada?
Mikki: No recuerdo como continua esta canción…
Sakura: No se pierdan el próximo capítulo de “La Rosa Blanca”… ¡El Mundo yo voy a Cambiar!

= Capitulo 27: La Tonada Perdida =
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- Vaya, vaya, miren que tenemos aquí. – Pronunció con fuerza una voz burlona y sarcástica a lado de ellos

Mikki dejó de tocar, y los tres desviaron su atención hacia el mismo lado, cada uno aparentemente sorprendido. Mientras se encontraban concentrados en la apertura del Jardín Soleado, alguien se había escurrido discretamente al jardín, parándose al pie de las escaleras, mirándolos divertidos hasta que se digno a darse notar. Era una chica delgada, estatura mediana, cabello azul corto con un peinado hacia los lados, ojos azules con una expresión astuta en ellos, al igual que en sus labios, vestida con un saco largo de color azul oscuro, abierto revelando la blusa blanca de la escuela que usaba debajo de éste, unos pantalones blancos y botas negras. Colgando de su hombro derecho, traía una maleta deportiva de colores azules.

Mikki se puso de pie rápidamente, clavando su mirada incrédula en esa persona, que también parecía estarlo viendo justamente a él. Los ojos azules de ambos se entrecruzaron.

- Kozue… - Susurró en voz baja el chico. Sakura volteó a verlo al escucharla. Ese nombre, ¿acaso ella…?

- Sólo pasaba por aquí y entonces escuché esa sosa canción de nuevo, y pensé: otro idiota la está tocando como si fuera la gran cosa. – Comenzó a decir en un tono de lo más burlesco, que no era muy gracioso para Mikki. – Así que me acerque, y cuál fue mi sorpresa al ver que el idiota eras tú. Así que decidí decirte hola, Mikki; ¿cómo estás? Yo estoy muy bien luego del “pequeño” golpe en la cabeza, gracias por preocuparte e ir a verme, hermanito.

Mikki se sobresaltó un poco al escucharla decir eso. Prácticamente se había olvidado de eso, pero obviamente se estaba refiriendo a lo que paso exactamente la última vez que se vieron, cuando estaban peleando en el Parque Hooshi.

- Tenía… que hacerlo… - Contestó un poco apenado el chico peliazul al recordar dicha escenas. Ligeramente sonrojado, viró su mirada hacia otro lado.

- Sí claro, no intentes justificarte conmigo. – Agregó ella con molestia. En verdad no le había parecido muy divertida esa jugada de su parte.

Lentamente desvió su mirada de Mikki, hacia Sakura, a cual estaba un paso delante de él. Una sonrisa notablemente maliciosa se dibujó en sus labios, lo que provocó que la ojos verdes se extrañara al ser el centro de atención de esa persona. Kozue dio unos pasos al frente, parándose en el primer escalón del kiosco, sin apartar su vista ni un segundo de ella.

- ¿No me vas a presentar a tu nueva conquista, Mikki? – Preguntó acompañada de una risa divertida, provocando que el rostro del chico se ruborizara de golpe.

- ¡Kozue! – Exclamó él con fuerza, aparentemente enojado, y rápidamente se colocó delante de Sakura, de manera casi protectora.

- Ya, ya, yo sé bien quién es. – Comentó divertida, riéndose un poco por la actitud que había tomado su hermano.

De manera tranquila y despreocupada, comenzó a subir los escalones hasta subir al kiosco junto con los otros. Mikki siguió frente a Sakura, mirando fijamente a Kozue con dureza, casi como si se preparara para atacarla. Ella se paró frente a él, con su mano en su cintura, mirándolo fijamente con una sonrisa divertida, y entonces colocó su mano derecha sobre el hombro derecho de Mikki, y antes de que éste pudiera reaccionar, Kozue lo jalón con fuerza hacia un lado, literalmente “lanzándolo” contra el barandal del kiosco, como si fuera un muñeco de trapo. Al hacer esto, la Rosa Negra quedó justamente frente a la castaña.

La estatura de ambas no era muy diferente; Kozue era sólo un par de centímetros más alta que ella. Sakura la miraba fijamente un poco confundida. Era increíble, pero sus facciones, sus ojos, incluso su cabello parecía el mismo de Mikki. Las diferencias más grandes entre ellos eran sus peinados, pues Kozue tenía un peinado hacia los lados, corto, y también la expresión que ella tenía en su mirada y labios era algo que nunca había visto en el rostro de Mikki.

- Soy Kaoru Kozue, mucho gusto en conocerte, Príncipe de Blanco. – Murmuró lentamente la chica de ojos azules, sonriéndole ampliamente. – He escuchado tanto de ti, dicen que eres buena.

- Gracias. – Contestó ella a su vez con duda. – ¿Tú eres…?

- ¡Exacto! – Interrumpió rápidamente, chasqueando los dedos y guiñándole el ojo. Al mismo tiempo, alzó su mano derecha hacia un lado, señalando hacia su hermano, que apenas y se iba recuperando de su empujón. – Soy la hermosa hermana mayor de este bobo… Por unos minutos. Sí, lo sé, es increíble que dos personas tengan el mismo lindo rostro, ¿verdad?

Al hacer el último comentario, sonrió ampliamente con felicidad, inclinando su cabeza hacia un lado; todo lo que salía de su boca parecía una mala broma.

- ¡Basta Kozue! – Gritó Mikki molestó, acercándosele rápidamente.

- ¿Qué te pasa, Mikki? – Comentó con un todo jovial y burlesco, justo mientras con su dedo índice le picaba su costilla, haciendo que el chico retrocediera un poco. – ¿Te avergüenzo? ¿Tu hermana te avergüenza? ¿Te avergüenzas de tu linda, hermosa y sensual hermana?

Kozue continuó picándole y picándole sus costillas de manera divertida mientras le hacia todas esas preguntas de la misma forma. Mikki parecía incapaz de reaccionar, y simplemente retrocedía, hasta que Kozue literalmente lo tenía contra el barandal, picándolo una y otra vez. Cualquiera diría que eran solamente dos hermanos jugando: una hermana mayor molestando a su hermano menor, el cual era incapaz de imponérsele. Pero ellos no eran unos hermanos cualquiera, y Sakura lo sabía. Mikki ya se lo había mencionado con anterioridad, y ese atuendo que ella traía se lo aclaraba por completo: ella era una Rosa Negra.

- Ya… Ya… - Exclamaba cada vez más molesto el chico, hasta que ya no pudo más. – ¡¡Ya basta!!

En ese momento el chico la tomó de las muñecas, apartando sus manos de él, gritándole con fuerza de golpe. Kozue lo miró con desgano sin oponer resistencia a su agarre.

- Eres tan fácil. Mikki. – Comentó en voz baja, girando un poco los ojos y luego soltándose rápidamente. De nuevo se giró hacia Sakura, sonriéndole con una sonrisa gentil, pero con cierto rastro de falsedad en ella. – Pero igual que bueno que te encuentro, a ti. Ésta es la primera vez que te veo en persona. Eres bonita… ¿Pero qué tan buena eres en la Arena?

Esa pregunta sorprendió no sólo a Sakura, sino a todos los presentes, incluso a la Doncella de Blanco. Kozue sonrió ampliamente con cinismo, y dando un paso al frente provocó que la ojos verdes retrocediera. La peli azul inclinó su cuerpo hacia ella, mirándola fijamente a los ojos.

- Ah, sí, eso me recuerda, quería decirte que… - Guardó silencio unos momentos, al tiempo que alzaba su mano izquierda, colocándola frente a su rostro, con la clara intención de mostrarle su sortija negra al actual campeón. – No debes de preocuparte de tu próximo Duelo, pues ya se decidió que la primera en retarte… Seré yo.

- Kozue. – Susurró Mikki en voz baja, atónito al ver tal acto; era claro lo que eso significaba.

Para Sakura también era muy claro. Al ver como Kozue se ponía en esa posición, el habla se le fue, y su cuerpo se paralizó. La joven de ojos azules sonrió ampliamente con satisfacción al ver la reacción que provocaba en el Príncipe de Blanco. ¿Era miedo lo que veía en ella? ¿Acaso tenía miedo…?

- Príncipe de Blanco, te reto a un Duelo por la Doncella de Blanco. – Pronunció con seriedad sin bajar su mano. – Y a cambio de ello, apuesto mi Derecho al Reto.

Estaba hecho: Sakura acababa de ser retada por primera vez por una Rosa Negra, y era ni más ni menos que la hermana gemela de Mikki.

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